lunes, 2 de noviembre de 2009

PREMIO NOBEL

Los astrofísicos estadounidenses John C. Mather y George F. Smoot son los ganadores del Premio Nobel de Física 2006 por sus investigaciones sobre la radiación de fondo de las microondas cósmicas y el origen del universo.

John C. Mather es un Astrofísico Principal en el Laboratorio de Cosmología de Observación (Observational Cosmology Laboratory) ubicado en el Centro de Vuelo Espacial Goddard (Goddard Space Flight Center o GSFC) de la NASA (National Aeronautics and Space Administration – Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio).
George Fitzgerald Smoot III, físico y astrónomo estadounidense. Nació en 1945 en Yukon, Florida en EE. UU., Doctor en Física en 1970 por el MIT, Cambridge. Profesor de Física en la Universidad de Berkeley en California. Su principal contribución fue el estudio de la radiación de fondo de microondas mediante el satélite artificial COBE demostrando que poco después del Big Bang existían en el Universo irregularidades que fueron las semillas de la posterior formación de las galaxias .

Sus trabajos están basados en las mediciones realizadas con ayuda del satélite COBE, lanzado por la NASA en 1989, en cuyos resultados sustentaron sus investigaciones sobre el escenario de los primeros segundos tras el "big bang", el origen del universo. Para entender un poco en qué consiste esta radiación hay que remontarse a los años 1964-1965 cuando los radioastrónomos Arno Penzias y Robert Wilson estaban estudiando la radiación emitida por nuestra Galaxia a altas latitudes galácticas, es decir, lejos del plano de la Vía Láctea. La mediciones las hacían con una antena de los laboratorios Bell Telephone, en Holmdel, Nueva Jersey. Sorprendentemente, detectaron un "ruido parásito" que era independiente de la dirección en que la antena estuviera apuntando, de la época del año o de la hora del día. Tras descartar que el ruido fuera causado por la propia electrónica de los amplificadores de la antena e incluso por unas palomas que depositaban "material dieléctrico blanco" -como Penzias lo llamaba delicadamente- en la bocina de la antena, se determinó que era originado por una radiación que llena todo el espacio y que más tarde se probó que es una reliquia de la gran explosión, el Big Bang en el que se creó el Universo. Físicos de Princeton, en la misma época, habían predicho la existencia de una radiación que llenaría todo el espacio: un remanente del Universo primitivo. Un estudio de esta radiación demostró que su distribución de energía se correspondía con una exactitud increíble a la de un cuerpo cuya temperatura fuera 2.7 grados Kelvin (aproximadamente -269.3 grados centígrados) que era lo que la teoría predecía si el Universo se hubiera creado hace unos 12.000 millones de años en una gran explosión.La radiación, que en la época inicial del Universo tenía una longitud de onda muy pequeña, y por tanto una gran energía, se desacopló de la materia muy pronto, aproximadamente cuando el Universo tenía 300.000 años de edad, y la expansión del espacio causó que su longitud de onda se hiciera cada vez más grande, de modo que esa "radiación fósil" la podemos ver ahora en la región espectral de las microondas, es decir, en radio. De hecho, cuando encendemos un televisor y no tenemos sintonizada ninguna emisora, parte de la interferencia que se ve en la pantalla corresponde a esa "radiación de fondo" que está atrapando la antena de nuestro tejado.

Los resultados de COBE permitieron obtener a estos científicos una imagen del Universo en su infancia, justo cuando los fotones de esa radiación de fondo lograron escapar de su interacción con la materia y pudieron viajar libremente por el espacio. "foto" del Universo cuando sólo tenía 300.000 años.

Mapa de las anisotropías del fondo de radiación cósmica

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NEIL TACURI // 5TO DE SECUNDARIA // MINICIENTIFICOS
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